RELACIÓN ENTRE TUPÍ Y JESUITAS. EL BAUTISMO: poner nombre, compadrazgo y medicina.

La relación entre tupí y jesuitas no fue sencilla. No es momento ahora de ocuparnos de eso.
Más bien nos centraremos en un tema que no ha sido suficientemente explorado: el bautismo.
Todavía se considera el bautismo como una ‘medicina’ para la enfermedad y, hasta hace poco,
como una oportunidad de ‘poner nombre’ a los niños. Esto forma parte del legado jesuita en
Maynas. Comencemos por el segundo.
Existen varios relatos sobre un rito entre los Omaguas para poner nombre a un niño. Solía
ocurrir cuando el niño tenía unos dos años. En él las mujeres se encargaban de traer agua de
mitad del río. Los varones les lanzaban flechas, que no les alcanzaban. Después comenzaba el
regreso a la casa. Una vez en ella colocaban al niño encima de una tinaja de masato, sujetado
por los padrinos. El curaca echa agua en la cabeza del niño y dice en voz alta el nombre
elegido, bien un nombre de animal o alguna circunstancia relativa al día de su nacimiento. A
continuación el curaca pasaba delante de cada persona indicando al oído el nombre del niño.
Todo iba incluido dentro de un aire festivo y celebrativo.
Hay que tener en cuenta que la descripción de este rito proviene de los jesuitas. Por tanto,
está tamizado por su propia experiencia. Probablemente podemos encontrarnos delante de un
rito omagua anterior a la llegada de los misioneros. Pero también es posible otra
interpretación. Los Omaguas que han permanecido un tiempo en los pueblos establecidos por
los jesuitas (reducciones) han visto el bautismo cristiano. Cuando salen de estos pueblos llevan
consigo este rito y lo incorporan a su propia vida. Sea como fuera no será objeto de esta nota.
Nos centraremos únicamente en dos aspectos, de los muchos posibles: el poner nombre y los
padrinos, el compadrazgo, y en segundo lugar la medicina.
Los tupí están representados en Loreto en los pueblos Omagua y Kukama-Kukamiria. De los
omagua quedan algunas personas en diversas comunidades entre Nauta y Tamshiyacu y en la
ciudad de Iquitos. Los kukama-kukamiria actualmente están dispersos en Loreto. Y, en el caso,
kukama también en Colombia y Brasil.
Es iluminador el término que utilizan ambos pueblos para expresar el bautismo. En un
vocabulario omagua, inédito, preparado por el lingüista Zachary O’Hagan utiliza el vocablo
‘shirata’: 1.- llamar, dar nombre; 2.- bautizar; 3.- nombrar. En el diccionario kukama-kukamiria
preparado por Rosa Amías y Rosa Vallejos traduce el término ‘chirata’ como ‘nombrar, dar un
nombre a alguna persona o cosa’. No aparece rastro del bautismo. Sin embargo, nosotros
tenemos registrado, también, con la acepción de ‘bautizar’.
La primera reflexión será en torno a ‘poner nombre’. En las últimas décadas se han producido
cambios de gran envergadura. Nos ceñiremos a dos: los registros civiles y los hospitales.
Ambos vinculados al Estado-nación. La RENIEC, en colaboración con los Municipios, han
implementado poco a poco una política de registros civiles, que han ido haciendo superfluas
las partidas de bautismo. Hay muchas deficiencias todavía, pero se irá imponiendo. El
nacimiento de los niños en los hospitales, o Centros de Salud, propicia que se les ponga
nombre en el momento del nacimiento para poder ser atendidos como ciudadanos.
Aplaudimos que el Estado se encargue de esta tarea. Aunque es necesario recordar que estos
servicios los viene realizando con poca diligencia todavía. Más celeridad se ha dado el Estado

en ceder territorios indígenas a compañías petroleras, empresas madereras… En cambio, la
titulación de comunidades y la autodeterminación indígenas son presas de la lentitud del
Estado, cuando no de su oposición. Regresando al ‘poner nombre’. Estos cambios ponen el
énfasis en el nacimiento. En cambio, iniciábamos la nota indicando que en el s. XVIII se ‘ponía
nombre’ alrededor de los dos años. Detrás estaba la gran mortalidad de niños en el primer
bienio de vida, algo que se ha ido corrigiendo. Para los indígenas el nacimiento carecía de
importancia. El niño tenía que ser construido como persona: a través de la comida, las plantas
medicinales, los icaros, las caricias… Para los kukama en torno a los dos años llegaba la última
de sus almas al niño. Todo esto está cambiando y modifica aspectos tan fundamentales como
la constitución de la persona.
El segundo asunto que nos ocupa son los padrinos, el compadrazgo. Ya hemos visto cómo en el
s. XVIII los padrinos sujetaban al niño en la ceremonia que le ponían nombre. La Amazonía ha
sido, y continúa siendo, un lugar de escasa presencia del clero. Esto ha provocado que el
bautismo no se podía realizar cuando las familias deseaban. Teniendo en cuenta que la iglesia
siempre ha tenido entre sus enseñanzas que en peligro de muerte cualquier cristiano puede
bautizar, nos encontramos con el fenómeno del ‘yacucheo’: ‘echar agua de socorro’. Poco a
poco esta práctica se fue extendiendo y se realizaba cuando la familia se quería hacer de
compadre con alguien, sin necesidad de que hubiera peligro de muerte del niño. Esta práctica
no está relacionada con el nombre, sino con los padrinos. Es interesante que se utilice un
préstamo quechua.
El otro tema que nos proponíamos era la relación del bautismo como ‘medicina’ para la
enfermedad. Hay un texto del jesuita Maroni, s. XVIII, donde indica que los yameo utilizan el
término ‘muzana’ para indicar el bautismo. Los yameo fueron un pueblo peba-yagua, ya
desaparecido. Queda en la literatura especializada y en los libros de los jesuitas de Maynas.
San Regis, en el bajo Marañón fue, un pueblo (reducción) de yameos. ‘Muzana’ es un préstamo
tupí. Los yameo convivieron con los omagua en la reducción de San Joaquín de Omaguas.
Actualmente los kukama utilizan el término ‘mutsana’ para indicar ‘medicina tradicional o
farmacéutica’.
Entonces, tenemos que los yameo utilizan un préstamo omagua para referirse al bautismo:
‘muzana’, ‘medicina’. Al día de hoy muchas familias siguen solicitando el bautismo cuando sus
hijos pequeños están enfermos. Por tanto, hay una continuidad entre la época de las
reducciones de Maynas y la nuestra en la comprensión del bautismo como medicina.
Ahora que estamos en tiempo litúrgico de Pascua nos ha parecido oportuna esta nota sobre el
bautismo, recogiendo las enseñanzas de aquellos insignes jesuitas de Maynas.

P. Manolo Berjón, O.S.A.
Parroquia Inmaculada – Iquitos